Un zapatero que trabaja fuera de un hotel conoce al portero de este lugar, que a su vez conoce al dueño del hotel, el dueño, conoce a un cliente importante de una gran empresa, este empresario, se relaciona con un empleado de la casa blanca quien trabaja junto al secretario del presidente y éste conoce directamente al Presidente de Estados Unidos.
La idea de relacionar a un zapatero con el presidente de Estados Unidos suena ilógica, sin embargo es lo que nos menciona la Teoría de los 6 grados de separación. Ésta intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios. Esta idea está basada en el crecimiento exponencial de conocidos, de ésta manera que se necesita un número pequeño de enlaces entre personas para que el conjunto sea del tamaño de la población entera.
A pesar de ser desarrollada por sociólogos, se encuentra ampliamente llena de números y matemáticas. Veámoslo de la siguiente manera:
Cada persona conoce de media entre familiares amigos y conocidos alrededor de 100 personas. Si estas personas conocen a otras 100 se podría mandar un mensaje a través de una persona a 10 000. Si seguimos con esta secuencia, en menos de 6 niveles superamos a la población mundial.
Pero no solo en cómo se maneja la teoría se encuentra la matemática, si no que al principio de la década de los 50´s matemáticos famosos como Manfred Kochen y Benoit Manderbrot (fractales de Manderbrot) se vieron involucrados en estudios matemáticos y empíricos donde se demostró que las personas en los Estados Unidos parecía estar conectada por aproximadamente tres vínculos de amistad promedio, sin especular respecto de los vínculos globales.
Incluso las redes sociales se encuentran llenas de matemáticas, si se buscan los “amigos en común” de un amigo tuyo en páginas sociales como Facebook o Twitter, por decir algunas, se puede llegar a cualquier persona que este registrado en esa base de datos en menos de 6 enlaces. Basta realizar el sencillo experimento de esta teoría para darse cuenta que incluso nuestro comportamiento social se escribió con matemáticas.
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